Carne sintética: ¿alternativa sostenible y ética a la carne convencional?
Vanessa Acosta
7 de julio de 2023
Carne sintética: ¿alternativa sostenible y ética a la carne convencional?

Desde hace muchos años se debate sobre el impacto de industria cárnica en distintos ámbitos: bienestar animal, salud humana y medio ambiente. En su último informe, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  (FAO, por sus siglas en inglés) estimó que la ganadería produce un 14,5% de los gases de efecto invernadero de las actividades humanas a escala mundial.

Asimismo y según datos de este organismo de la ONU, para la producción de un kilogramo de carne vacuna se utilizan 15.400 litros de agua.

Desde el punto de vista de la salud humana, el consumo excesivo de carne, especialmente de carnes procesadas y rojas, se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.

Además, organizaciones defensoras de los animales, destacan que la producción de carne suele implicar que animales se críen en condiciones de hacinamiento, lo que les puede producir estrés y sufrimiento.

Recientemente, Estados Unidos autorizó la venta de carne de pollo sintética, un alimento creado a partir de las células madres de este animal en un laboratorio; medida que algunos califican de histórica dentro de la industria alimentaria. No obstante, desde hace varios años la carne cultivada se sirve en restaurantes y está disponible en supermercados en Singapur.

La licenciada en Química con Máster en Ciencia de los Alimentos, Mariángel Paolini, explicó que, a diferencia de la carne convencional que deriva de  la cría y sacrificio de animales, la carne cultivada se produce en laboratorios a partir de células madres de animales.

“Esta carne parte de una pequeña célula que se toma sin dañar al animal y se coloca en un biorreactor al que se le agregan otros ingredientes que permiten que esta célula se multiplique. Al multiplicarse, permite generar piezas de este producto cárnico que contiene los mismos aminoácidos de la carne convencional, pero sin las implicaciones contaminantes”, detalló.

Paolini, quien además es científica con impacto social, afirmó que la ventaja de cultivar la carne en un biorreactor es que se reducen las posibilidades de que haya una contaminación con bacterias. Sin embargo, detalla que por tratarse de un producto cuya producción es costosa, la mayoría de la población no podrá tener acceso a ellos, por ahora.

“Mi única preocupación son los costos. Ahorita no es un producto que sea accesible para las masas, es un producto prácticamente elitesco porque su producción es muy costosa”, subrayó.

Por otra parte, la experta recalcó que si bien la carne de pollo cultivada en laboratorio tiene los mismos nutrientes que la carne convencional, con menos grasas saturadas, en aspecto no luce como la conocemos.

“Para los que son amantes de un muslo o de un ala de pollo, estamos bastante lejos de eso aún. La presentación más popular son los nuggets clásicos. Para generar un músculo no sólo necesitamos otros tejidos conectivos que no se han podido incorporar al proceso de cultivo, sino también que ese músculo se estire y se encoja (ejercicio) para desarrollar la fibras musculares que le caracterizan y que tiene ese sabor tan particular”, concluyó.

Escuche el audio de la entrevista completa aquí:

Vanessa Acosta