Fenómenos extraordinarios ocurridos tras la crucifixión de Cristo
Redacción Web
29 de marzo de 2024
Fenómenos extraordinarios ocurridos tras la crucifixión de Cristo

La biblia narra con detalles varios fenómenos que ocurrieron justo después de la crucifixión de Cristo. Un terremoto y una oscuridad total son descritos en los textos sagrados. Miles de años después muchos estudios científicos han tratado de precisar lo ocurrido. He aquí  algunas de las conclusiones más relevantes.

El terremoto que puede revelar la fecha de la crucifixión de Cristo

La fecha de la Crucifixión Cristo ha sido objeto de debate durante muchos años, pero los investigadores no han llegado a un acuerdo ni en el año ni en el día. En un nuevo estudio, investigadores alemanes han examinado el capítulo 27 del Evangelio de San Mateo en el Nuevo Testamento que describe cómo un terremoto se sintió en Jerusalén el día de la crucifixión.

Los científicos han buscado pistas en el sedimento del Mar Muerto para determinar si efectivamente la tierra se movió violentamente en la zona hace unos 2.000 años, a principios del primer siglo de nuestra era. Los datos geológicos, unidos a otros históricos y astronómicos, apuntan a una fecha como la más propicia para haber sido el día del martirio: el viernes 3 de abril del año 33 dC, afirman en Discovery News.

Según describe la revista especializada International Geology Review , para analizar la actividad sísmica en la región, los geólogos Jeffeson Williams, del Supersonic Geophysical , y sus colegas Markus Schwab y Achim Brauer del Centro de Investigación alemán de Geociencias estudiaron el subsuelo de la playa de Ein Gedi, en la orilla oeste del Mar Muerto. Allí encontraron sedimentos deformes que revelan que en el pasado al menos dos grandes terremotos afectaron a sus distintas capas: un movimiento telúrico ocurrido el 31 aC y otro producido en algún momento entre el 26 y el 36 dC.

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Dos Terremotos cercanos a la fecha bíblica

Hay dos posibles candidatos para protagonizar el terremoto del que habla el Evangelio de San Mateo. Un fenómeno que ocurrió en algún momento antes o después de la crucifixión y que en efecto fue recogido por el autor de este episodio bíblico. Un sismo local entre los años 26 y 36 de nuestra era que tuvo la suficiente potencia cómo para deformar los sedimentos en Ein Gedi, pero no tanta como para producir un registro histórico fuera de la Biblia.

Los científicos reconocen que, si esta última posibilidad fuera cierta, significaría que las palabras de Mateo sobre el terremoto no son más que «un tipo de alegoría».

Teniendo en cuenta estos datos geológicos y otros que abarcan el calendario judio y sucesos astronómicos e históricos, como que los evangelios están de acuerdo en que la crucifixión se produjo cuando Poncio Pilatos era procurador de Judea entre el 26 y el 36 dC, resulta que el viernes 3 de abril del año 33 dC es la mejor opción para los investigadores, según Discovery News.

Según describe la revista especializada International Geology Review , para analizar la actividad sísmica en la región, los geólogos Jeffeson Williams, del Supersonic Geophysical , y sus colegas Markus Schwab y Achim Brauer del Centro de Investigación alemán de Geociencias estudiaron el subsuelo de la playa de Ein Gedi, en la orilla oeste del Mar Muerto, donde encontraron sedimentos deformes que revelan que en el pasado al menos dos grandes terremotos afectaron a sus distintas capas: un movimiento telúrico ocurrido el 31 aC y otro producido en algún momento entre el 26 y el 36 dC.

La oscuridad que cubrió la Crucifixión de Cristo

En tres de los evangelios canónicos describen como el cielo se oscureció durante el día en el momento de la crucifixión de Jesús.

El capítulo 27 de Mateo, en los versículos 45 al 50, dice “desde el mediodía hasta las tres de la tarde, toda la tierra quedó sumida en oscuridad”. Por años se ha creído que se trata de un eclipse total del sol.
La creencia se extendió gracias a una película de 1961 llamada ‘Barrabás’. El equipo de producción rodó la escena de la crucifixión en un pueblo cerca de Roma, donde precisamente había un eclipse de esa índole.
La doctora en astrofísica, Inés Rodríguez Hidalgo, en el artículo ‘¿Hubo un eclipse durante la crucifixión de Jesús?’, explica que un fenómeno astronómico como un eclipse solar dura unos minutos; no tres horas como dice en el pasaje bíblico.
Los eclipses completos ocasionan una gradual disminución de luz, entonces la oscuridad puede referirse a tal proceso.
Estudiosos del tema coinciden que en el responsable de esa oscuridad no pudo ser un eclipse solar, porque solo tiene lugar durante la Luna Nueva, y la Pascua se celebra siempre cercana a la Luna Llena.Para analizar lo ocurrido en el cielo aquel Viernes Santo es necesario entonces repasar todo lo que se sabe hasta el momento sobre la verdadera fecha de la crucifixión de Jesús. Es muy difícil poder precisar esa fecha exacta, porque en aquella época existieron cambios arbitrarios en el calendario.

El pueblo judío había adoptado un calendario lunar, su año contenía doce meses lunares, pero como de esta manera se “perdían” once días por año solar era necesario corregirlo introduciendo un mes intercalar. Por eso, algunos años tenían trece meses, y al comienzo, lamentablemente, no existía una regla para la proclamación de ese mes extra.

Año de la Pasión de Cristo

Poncio Pilatos fue procurador de Judea entre los años 26 y 36 de la era cristiana, y se sabe que la crucifixión tuvo lugar durante su gobierno. Se busca entonces una respuesta analizando los escritos del Nuevo Testamento de la Biblia (los Evangelios), para deducir cuándo Jesús fue crucificado, si fue en la víspera o el mismo día de la Pascua judía, el viernes 14 o 15 del mes de Nisán (primer mes del año), analizando dentro de esa década de Pilatos.

Para aproximarnos al día se filtran aquellos que corresponden al 14 o 15 Nisán que hayan caído viernes, entre los años 26 y 36 de la era cristiana. Resultaron: el 11 de abril del año 27, el 7 de abril del año 30, el 3 de abril del año 33 y el 23 de abril del año 34. Se descartaron los años 27 y 34, por diferentes argumentos válidos que no vienen al caso especificar, pero fueron correcta e históricamente justificados. Quedan como opciones entonces los años 30 y 33.

En la publicación en la revista Nature, Humphreys y Waddington argumentaron que el año de la crucifixión es el 33, y por lo tanto la fecha correspondía al 3 de abril. Para afirmar esto se basaron en el libro de los Hechos de los Apóstoles (2,16-20). El Apóstol Pedro, refiriéndose a la crucifixión y resurrección de Cristo dice: “esto es lo dicho por el profeta Joel: “… El sol se tornará tinieblas, y la Luna sangre, antes de que llegue el día del Señor, grande y manifiesto.” En ese momento se cree que cayó una “lluvia de polvo”.

Eclipse de Luna en la noche de la crucifixión de Cristo

Humphreys y Waddington proponen que en el libro de los Hechos de los Apóstoles se está hablando de una noche de eclipse de Luna, ya que en estos eventos astronómicos nuestro satélite natural se tiñe de color “rojo sangre”. Justamente el 3 de abril del 33 d. C. ocurrió un eclipse parcial de Luna, y según el cálculo pudo ser justo en el momento en que la Luna se alzó sobre el horizonte, por eso lo vieron con mayor espectacularidad.

“El sol se tornará tinieblas, y la Luna sangre, antes de que llegue el día del Señor, grande y manifiesto”, con el análisis de ese escrito los científicos e historiadores tendrían resuelta la fecha de la crucifixión como el 3 de abril del año 33, según los argumentos anteriores del eclipse de Luna. Pero, se siguen cuestionando qué ocurrió para que el Sol se tornara en tinieblas (ya descartado el eclipse solar).

Entonces fuerte viento ‘Sharav’, típico fenómeno meteorológico de la zona, toma protagonismo en las investigaciones. Este viento, caliente y seco, sopla fuerte, con ráfagas superiores a los 100 km/h, sobre la tierra de Israel desde el desierto. Durante la primavera y el otoño el norte de África y la Península Arábiga reciben la acción del Sharav, que es capaz de levantar partículas de polvo y arena dejándolas en suspensión en el aire por un largo periodo, convirtiendo el día en noche y reduciendo la visibilidad drásticamente.

Con información de ABC y Meteored

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