Marco Jubes: Escalador caraqueño que llegó a Ucrania recorriendo Europa en un camión de bomberos
Clara Trueba
17 de marzo de 2022
Marco Jubes: Escalador caraqueño que llegó a Ucrania recorriendo Europa en un camión de bomberos

Con información de Wogu Climbimg 

El entrenador y escalador venezolano, que vive en España desde hace casi 20 años, movilizó a la comunidad escaladora para ayudar al pueblo ucraniano. El caraqueño contó con el apoyo incondicional de su pareja, Aukje van Weert, quien no ha podido viajar junto a él, pero coordinó gran parte de la acción que está en marcha.

Empujado por un sentimiento de injusticia, Marco Jubes, viajó a hasta Ucrania desde Barcelona, para ofrecer su ayuda a los refugiados en el marco del conflicto que azota ese país, antiguo miembro de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), tras la invasión de tropas militares ordenada el pasado 24 de febrero por el presidente de Rusia, Vladímir Putin.

Jubes tiene 38 años, es caraqueño y vive en España desde hace casi 20 años. Es una referencia mundial en escalada. Su primer logro fue en 2002 cuando conquistó el campeonato sudamericano.

Marco recorrió parte de Europa con un antiguo camión de bomberos y un remolque que llenó de bienes de primera necesidad como medicamentos, ropa, alimentos y mantas.

Primero paré en una ciudad en la frontera entre Polonia y Ucrania, donde ya dejé material de ayuda. Posteriormente entré en Ucrania y estoy en Lviv. Aquí la situación es relativamente tranquila. Hay toque de queda y no se puede salir de casa a partir de las 22:00 horas (10:00 p. m.) o no se puede vender alcohol, por ejemplo, pero nada que ver con lo que está pasando en la mitad este del país”, sostiene.

Además, abrió un crowdfunding para recaudar fondos.

Con estas acciones consiguió movilizar a la comunidad escaladora europea, que se ha solidarizado desde el primer momento, mostrando su apoyo al pueblo ucraniano.

Voy a estar aquí un par de semanas. Después tengo compromisos laborales. De regreso voy a Holanda, donde vive mi pareja. Si alguien quiere venir conmigo veremos cómo lo podemos hacer. Viajé solo hasta aquí y por el camino me iba encontrando a muchos vehículos de ayuda, sobre todo alemanes, pero también muchos españoles. Me di cuenta de que no estaba solo, que mucha gente había pasado a la acción”, sentencia.

A continuación la entrevista cedida a Iván Torres, periodista y especialista en marketing digital y comunicación. Director de la revista digital de escalada WOGÜ y escalador a tiempo parcial.

¿Cuándo surge la idea de ponerte en marcha para ayudar a los refugiados?

Cuando empezó la guerra no acababa de creérmelo y no sentía que hubiera un apoyo claro respecto a los refugiados por parte de la Unión Europea. Fue cuando me planteé ir hasta allí para ayudar.

¿Por qué sentiste esa necesidad?

Lo sentí como persona, es algo interno y creo que es lo correcto. En lugar de viajar por ocio he preferido invertir dos semanas libres que tenía para hacer todo lo que pueda por los refugiados. He recibido críticas a través de mis redes sociales sobre por qué lo hago ahora y no lo había hecho, por ejemplo, con los refugiados sirios. Lo haría por cualquier país, pero en este caso, no se necesita un visado y la logística es más sencilla. En un par de días he podido llegar hasta Ucrania, cruzando parte de Europa y recogiendo material y donaciones por parte de la comunidad escaladora.

¿Surgieron miedos e incertidumbres cuando ya estabas decidido a ir hasta allí?

Sí, en muchos aspectos. He cruzado la frontera y soy consciente de que he entrado en un territorio en guerra. Me preguntaba por qué me arriesgaba. No tengo intención de ser ningún héroe. Simplemente el sentimiento de injusticia me ha llevado hasta aquí. Amigos y familiares me aconsejaron que no lo hiciera, pero ya estaba decidido. Ahora, contar con su apoyo es importante y he creado un círculo de confianza con todos ellos que es determinante. Evidentemente tengo miedo y eso también hará que me mueva con cautela.

¿Cómo has realizado todos los preparativos?

Ha ido un poco sobre la marcha. Estaba trabajando para la Federación Suiza de Escalada, equipando para un entrenamiento de la selección. Pasaban los días, veía las noticias y cada día se agravaba más la situación. No podía ni concentrarme en el trabajo. Me sentía enfadado con el mundo y en lo que nos hemos convertido. A partir de una publicación que hice en mi perfil de Instagram empecé a contactar con varios amigos. Por una parte, con escaladores ucranianos, que están entre Lviv y Kiev. Ellos me dijeron qué necesitaban y si podía llegar hasta donde se encuentran, ya que los hombres adultos no pueden salir del país. Por otro lado, Alex Megos me puso en contacto con un chico que trabaja para una ONG y que se encontraba allí desde los primeros días de la guerra. Él me aconsejó también qué llevar y cómo llegar a puntos estratégicos, a pequeños pueblos, por ejemplo, donde no están en conflicto ahora pero tienen pocos recursos. Megos, que tiene mucha afinidad con Ucrania ya que su pareja Jenya Kazbekova es ucraniana, me puso también en contacto con rocódromos, que se han convertido en lugares de refugio. También abrí un crowdfunding para poder comprar medicamentos y otros bienes de primera necesidad y así hacer partícipe a quien quisiera colaborar.

¿En qué lugar de Ucrania te encuentras?

Primero paré en una ciudad en la frontera entre Polonia y Ucrania, donde ya dejé material de ayuda. Posteriormente entré en Ucrania y estoy en Lviv. Aquí la situación es relativamente tranquila. Evidentemente hay miedo pero la vida en la ciudad sigue su curso. Hay toque de queda y no se puede salir de casa a partir de las 22h o no se puede vender alcohol, por ejemplo, pero nada que ver con lo que está pasando en la mitad este del país. Es una realidad extraña. En Lviv he llegado hasta un rocódromo, que se ha convertido en lugar de acogida para los refugiados y desde donde salen en autobuses hacia Polonia.

A tu vuelta, ¿tienes previsto hacerlo con gente de Ucrania que quiera salir de su país?

Voy a estar aquí un par de semanas. Después tengo compromisos laborales. De regreso voy a Holanda, donde vive mi pareja. Si alguien quiere venir conmigo veremos cómo lo podemos hacer. Viajé solo hasta aquí y por el camino me iba encontrando a muchos vehículos de ayuda, sobre todo alemanes, para también muchos españoles. Me di cuenta de que no estaba solo, que mucha gente había pasado a la acción. El pueblo español es muy solidario y mucha gente ha viajado también hasta la frontera, tanto para llevar alimentos, ropa y otros bienes de primera necesidad, como para volver con refugiados.

Hablando un poco de escalada, ¿Qué opinas sobre la decisión de la IFSC de vetar a los escaladores rusos y bielorrusos en las competiciones?

No estoy de acuerdo pero entiendo que es una decisión política. Los escaladores rusos y bielorrusos no tienen la culpa pero están pagando las consecuencias. Es una sanción que en este caso afecta a los deportistas y que les hace entender un poco más qué está haciendo Vladímir Putin. En ese sentido entiendo la decisión de la IFSC. Por otra parte, existen otros países con competidores en el circuito internacional que están implicados en conflictos pero la IFSC no los ha sancionado nunca. Debería seguirse el mismo criterio.

 

Clara Trueba