Una jugada poco común volvió a encender el debate en las Grandes Ligas. La llamada regla del cuarto out generó confusión durante el juego entre los Medias Rojas de Boston y los Azulejos de Toronto.
Todo ocurrió en el Rogers Centre, en una acción que detuvo el partido durante varios minutos. Jugadores, técnicos, árbitros y fanáticos intentaban entender por qué una carrera de Boston podía subir al marcador después de lo que parecía el tercer out.
La polémica comenzó por un error en la pizarra del estadio. El marcador indicaba dos outs, aunque la situación real era distinta. Esa confusión influyó en el corrido de bases de los Medias Rojas.
La jugada que desató el enredo
Boston tenía corredores en primera y tercera con un out cuando Ceddanne Rafaela conectó un elevado al jardín central. El jardinero de Toronto tomó la pelota y la defensa luego completó una jugada en primera base.
Mientras eso pasaba, Anthony Seigler salió desde tercera y pisó el plato. El corredor anotó antes de que se completara el out en primera.
El problema vino después. Los jugadores de Toronto creían que la entrada había terminado. Sin embargo, los árbitros revisaron la secuencia y explicaron que se trataba de una jugada de tiempo, no de una jugada forzada.
¿Qué es la regla del cuarto out?
La regla del cuarto out permite que una defensa haga una apelación adicional, incluso después de registrar el tercer out, si esa apelación puede anular una carrera o cambiar el resultado de la jugada.
En este caso, la carrera de Boston contaba porque el corredor cruzó el home antes de que se completara el out en primera. Para anularla, Toronto necesitaba apelar correctamente otra infracción antes de abandonar el terreno.
La defensa no logró hacerlo a tiempo. Por eso los árbitros validaron la anotación tras consultar con Nueva York.
El árbitro Chris Guccione explicó que el punto clave era determinar si la carrera llegó antes o después del out. Al tratarse de una jugada de tiempo, la anotación quedó en pie.
Una polémica con impacto en el resultado
La decisión provocó molestia y dudas en el estadio. También abrió una conversación más amplia sobre el reglamento y la forma en que los equipos deben manejar las apelaciones.
Aun así, la jugada no cambió al ganador del encuentro. Pero pudo haberlo hecho. Toronto terminó imponiéndose 2-1 sobre Boston.
El episodio dejó una lección clara para la MLB: hasta una regla poco usada puede aparecer en el momento menos esperado y cambiar por completo la lectura de una entrada.





